Tarimas moldeadas de exportación bajo el apilador

Las tarimas moldeadas de madera prensada ganaron terreno en la exportación porque no requieren tratamiento fitosanitario, pesan la mitad que una tarima de madera tradicional y se anidan una sobre otra cuando van vacías. El problema es que no se comportan igual bajo las horquillas. Un apilador eléctrico acostumbrado a tarimas de tablas y tacos encuentra en la tarima moldeada una base más flexible, con patas huecas y bordes que se deforman si el equipo no entra bien. Conocer esas diferencias evita cargas que se ladean y tarimas que llegan rotas al cliente.

Qué cambia en la base de la carga

La tarima moldeada no tiene tacos ni travesaños: es una sola pieza con nueve patas cónicas y una cubierta nervada. Al no existir el entarimado inferior, las horquillas del apilador no se apoyan en una superficie plana sino que entran por el hueco entre las patas, y el peso de la carga se concentra en la cubierta justo donde descansan las horquillas. Si la carga es pesada y las horquillas son angostas, la cubierta se hunde en esos dos puntos y la tarima pierde planitud; a tres metros de altura ese ligero combado se traduce en una carga inclinada.

Las patas cónicas también influyen en el apilador de patas. En un apilador convencional las patas del equipo pasan por debajo de la tarima, entre los tacos de una tarima de madera. En una tarima moldeada las nueve patas están distribuidas de forma distinta y el espacio libre debajo de la cubierta es menor, por lo que es común que las ruedas de carga del apilador topen con una pata al entrar. El operador siente el golpe, fuerza el avance y la pata se astilla por dentro. La tarima sigue sirviendo, pero ya no tiene la resistencia con la que salió de fábrica.

Cómo entrar sin dañarla

La primera regla es entrar centrado y con las horquillas abiertas al ancho máximo que la tarima permita. Cuanto más separadas las horquillas, mejor distribuido queda el peso sobre la cubierta y menos se hunde. En un apilador con horquillas ajustables esto se resuelve en un minuto; en uno de horquillas fijas conviene elegir el ancho pensando en la tarima que más se usa. Entrar por el lado largo o por el lado corto no es indiferente: la tarima moldeada suele tener más resistencia en una dirección, y el proveedor la indica con una marca en el borde.

La segunda regla es bajar el ritmo en el último tramo de entrada. Las horquillas deben tocar fondo contra el talón sin empujar la tarima, porque si la cubierta choca con el carro de elevación, el borde se desprende. Y al levantar, el apilador debe subir unos centímetros, detenerse y verificar que la tarima no se haya deformado antes de ir a la altura final. Esa pausa tarda dos segundos y evita descubrir el problema cuando la carga ya está a tres metros.

El peso que de verdad aguantan

Las tarimas moldeadas se especifican con una capacidad dinámica, que es la que importa cuando están sobre un apilador, y una capacidad estática mucho mayor que solo aplica cuando están en el piso. Es frecuente que la ficha indique dos toneladas en estático y entre 1,000 y 1,250 kilos en dinámico, y que la operación las cargue pensando en la primera cifra. El resultado es una tarima que aguanta en el piso y que cede sobre las horquillas. Antes de asignar un producto a tarima moldeada vale la pena comparar su peso con la capacidad dinámica y, si queda cerca, pasar a una tarima de madera o reducir la altura de carga.

También conviene revisar cómo se apilan vacías. Como son anidables, se guardan en columnas de treinta o cuarenta, y moverlas así con el apilador exige entrar en la tarima inferior de la pila. Si esa tarima tiene una pata dañada, toda la columna se inclina. Separar las tarimas golpeadas al momento de recibirlas vacías es una práctica barata que elimina la mayoría de los incidentes con este tipo de base.

Un apilador ajustado a la tarima que usas

En Puebla, donde las plantas de autopartes y las empresas que exportan hacia Estados Unidos y Europa han adoptado la tarima moldeada para evitar el tratamiento térmico, el apilador es el equipo que más veces la toma y la deja en un día de trabajo. Elegir uno con el ancho de horquillas, la capacidad y la altura adecuados para esa tarima hace la diferencia entre una carga que llega intacta y una reclamación. En Qualift revisamos con el cliente la tarima que usa antes de recomendar un equipo en venta o renta. Conoce nuestras opciones de apiladores en Puebla y mueve tus tarimas de exportación con la confianza de que llegarán enteras.

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