¿Sirve el apilador en racks de doble profundidad?
El rack de doble profundidad aparece casi siempre como respuesta a un problema de espacio: en el mismo pasillo caben el doble de tarimas si cada posición guarda dos, una detrás de la otra. La pregunta que surge después es si el apilador eléctrico que ya trabaja en la bodega puede alimentar ese rack o si la inversión obliga a cambiar de equipo. La respuesta corta es que el apilador estándar llega a la primera posición sin problema y a la segunda, en condiciones normales, no. Entender por qué evita comprar racks que después nadie puede surtir.
Lo que impide llegar a la segunda tarima
Para depositar una tarima en la posición trasera de un rack de doble profundidad, las horquillas deben avanzar la longitud de dos tarimas más el espacio entre ellas, es decir, cerca de dos metros y medio hacia adentro del rack. Un montacargas lo resuelve con un mecanismo de alcance telescópico; el apilador no lo tiene. Sus horquillas miden entre 1.15 y 1.20 metros y están fijas al carro de elevación, de modo que la única forma de llegar más al fondo sería meter todo el equipo dentro del rack, cosa que las patas, el mástil y las vigas del propio rack impiden.
Además está el centro de carga. El apilador calcula su capacidad con el peso concentrado a unos 60 centímetros de la cara de las horquillas. Cualquier intento de alargar el alcance con extensiones mueve ese centro hacia adelante y la capacidad real cae de manera abrupta: un equipo de 1,500 kilos puede quedar en menos de 900 con extensiones largas, y eso antes de considerar la altura. Lo que parecía un ahorro en racks se convierte en un apilador trabajando en el límite, con el riesgo de volcadura que eso implica.
Lo que sí puede hacer el apilador
En un rack de doble profundidad el apilador surte y retira la primera posición con normalidad, y eso abre una forma práctica de organizar el almacén. Muchas bodegas asignan la posición trasera al producto que entra en lote completo y se mueve con montacargas en una sola maniobra, y la posición delantera al producto de rotación diaria que el apilador acomoda y baja varias veces por turno. El apilador se convierte así en el equipo de picking y reposición, mientras el montacargas hace el trabajo pesado de fondo. Cada equipo trabaja en lo que mejor rinde.
También hay una variante que conviene conocer: el rack de doble profundidad con rodillos o con base de empuje, donde la tarima delantera, al ser colocada, empuja la trasera hacia el fondo, y al retirarla la trasera regresa por gravedad al frente. En esos sistemas el apilador trabaja siempre en la primera posición y el rack hace el resto. No es la solución para cualquier producto, porque exige tarimas en buen estado y pesos parecidos entre sí, pero resuelve la densidad sin obligar a cambiar de equipo.
Antes de comprar el rack o cambiar el equipo
El error más frecuente es decidir el rack mirando solo el plano del almacén. Antes de instalar doble profundidad conviene listar el peso y la altura máxima de las tarimas, con cuántas unidades de cada producto se trabaja al día y qué equipo las moverá. Si la mayor parte de la operación es mover tarimas enteras hacia el fondo, el rack pide un montacargas de alcance y el apilador queda relegado. Si en cambio el producto rota en pequeñas cantidades, un rack sencillo con pasillos ajustados al radio de giro del apilador suele dar más posiciones útiles que uno de doble profundidad que el equipo no alcanza.
Hay un segundo punto que se pasa por alto: la altura. Un apilador con mástil de tres metros no sube a los niveles que un rack diseñado para montacargas suele tener, así que la decisión de profundidad y la de altura van juntas. Elegir un apilador de mayor elevación puede resolver la altura, pero nunca resolverá la segunda posición de fondo. Tener claro ese límite desde el inicio evita gastar en equipo que de todos modos no cumple con lo que el rack exige.
Equipo y racks que se entienden entre sí
En las naves de El Salto, Tlajomulco y la zona industrial de Guadalajara es común que el crecimiento obligue a densificar el almacén en el mismo edificio, y el rack de doble profundidad es una de las opciones que aparecen primero. Antes de dar ese paso, en Qualift revisamos con el cliente la capacidad, la altura y el alcance que necesita su operación para recomendar el equipo que de verdad va a surtir esos racks, ya sea en venta o en renta. Conoce nuestras opciones de apiladores en Guadalajara y asegúrate de que cada posición del rack sea una posición que tu equipo pueda usar.
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