Señales de desgaste en las cadenas del apilador
En un apilador eléctrico, el cilindro hidráulico empuja el mástil, pero son las cadenas las que sostienen el carro portahorquillas y, con él, toda la carga que se eleva. Trabajan bajo tensión cada vez que una tarima sube a un rack y rara vez reciben la atención que merecen porque, a simple vista, parecen iguales durante años. Sin embargo, una cadena desgastada puede romperse sin aviso y dejar caer la carga desde varios metros. Aprender a reconocer sus señales de desgaste es una de las revisiones más importantes en el mantenimiento del equipo.
Cómo trabajan las cadenas del mástil
Las cadenas de un apilador son cadenas de hojas, formadas por placas de acero unidas con pernos. Un extremo se ancla al mástil fijo y el otro al carro de las horquillas, pasando por una polea en la parte superior del mástil móvil. Gracias a ese arreglo, cuando el cilindro sube el mástil una distancia, las horquillas suben el doble, lo que permite alcanzar alturas mayores con un cilindro más corto.
Esa multiplicación de recorrido tiene un costo: las cadenas soportan todo el peso de la carga y del carro, y cada ciclo de elevación las flexiona sobre la polea. Con el tiempo, los pernos y los orificios de las placas se desgastan por fricción, y la cadena se alarga poco a poco. Ese alargamiento es el principal indicador de que el componente está llegando al final de su vida útil.
La elongación, la señal más importante
Una cadena estirada no siempre se nota a simple vista, pero hay síntomas claros. Si las horquillas ya no quedan niveladas entre sí, si una de ellas toca el piso antes que la otra o si el carro queda más bajo que antes al estar en reposo, es probable que una cadena se haya alargado más que la otra. Los técnicos miden la elongación con una regla calibrada sobre un número determinado de eslabones y la comparan con la medida original.
Como referencia general, cuando la cadena presenta un alargamiento cercano al tres por ciento respecto a su longitud nominal, debe reemplazarse. Ajustar los tensores para compensar el estiramiento puede corregir la nivelación de las horquillas, pero no recupera la resistencia perdida. Tensar una cadena gastada solo oculta el problema.
Otras señales que no deben ignorarse
Además del estiramiento, conviene revisar la superficie de la cadena. El óxido en placas y pernos reduce la resistencia del acero y es frecuente en equipos que trabajan en ambientes húmedos o que se lavan con agua a presión. Las placas agrietadas, torcidas o con bordes desgastados son motivo de reemplazo inmediato, igual que los pernos que giran con libertad o que sobresalen más de un lado que del otro.
Otra señal es la rigidez. Una cadena sana se flexiona con suavidad al pasar por la polea. Si algunos eslabones se quedan trabados en ángulo o la cadena produce un chasquido al subir y bajar, significa que falta lubricación o que hay corrosión interna. En ese punto el desgaste se acelera y el riesgo de ruptura aumenta de forma importante.
Lubricación y cuidados que alargan su vida
Una cadena bien lubricada puede durar años. El lubricante debe penetrar entre las placas y los pernos, no quedarse solo en la superficie, por lo que se recomienda aplicarlo con la cadena sin carga y el mástil ligeramente elevado. El exceso de grasa espesa, en cambio, atrapa polvo y forma una pasta abrasiva que desgasta más de lo que protege.
La forma de operar también influye. Levantar cargas por encima de la capacidad nominal, dar tirones al iniciar la elevación o dejar la carga suspendida durante largos periodos someten a las cadenas a esfuerzos para los que no fueron diseñadas. Una operación suave y dentro de los límites de la placa de datos es el mejor mantenimiento preventivo.
Reemplazo en pares y con piezas correctas
Cuando una cadena necesita cambio, lo recomendable es reemplazar ambas al mismo tiempo. Una cadena nueva junto a una gastada trabajan con longitudes distintas, desnivelan las horquillas y cargan más peso sobre la nueva. También es importante que la refacción corresponda al modelo del apilador, con el mismo paso y la misma resistencia.
En Puebla, donde los apiladores trabajan en plantas automotrices, textiles y centros de distribución con ciclos intensos de elevación, revisar las cadenas en cada servicio preventivo es una práctica que evita paros y accidentes. En Qualift manejamos la venta de apiladores en Puebla, con asesoría para elegir el equipo adecuado, capacitación para operadores y orientación sobre el mantenimiento que mantiene seguro el mástil de tu apilador.
¿Listo para cotizar tu equipo?
Cuéntanos qué mueves y dónde estás. Te recomendamos el equipo correcto y te cotizamos el mismo día.
- Cotización el mismo día
- Envío sin costo a los 32 estados
- Te atiende un especialista, no un bot
