Qué revisar cuando llega tu patín nuevo
Cuando llega un patín hidráulico nuevo, lo normal es que el equipo se baje del camión, se firme la remisión y en cuestión de minutos ya esté moviendo tarimas. Es comprensible: si se compró, es porque hacía falta. Pero los primeros quince minutos con el equipo son el mejor momento para detectar cualquier detalle de fábrica, de transporte o de especificación, y para hacer válida la garantía si algo no está bien. Una vez que el patín ya trabajó varios días, es mucho más difícil demostrar que un problema venía desde el principio.
Confirmar que es el equipo que pediste
Lo primero es comparar el patín con la cotización o la orden de compra. Hay que revisar la capacidad indicada en la placa o etiqueta, el largo y el ancho de las horquillas, el tipo de ruedas y, si se pidió alguna versión especial, que realmente corresponda: galvanizado, de perfil bajo, con báscula o con freno.
Este punto parece obvio, pero es donde más errores se descubren tarde. Un patín con horquillas de 1.15 metros cuando se necesitaban de 1.22, o con ruedas de nylon cuando el piso pedía poliuretano, va a funcionar, pero no de la forma que la operación requiere. Si se detecta al recibirlo, el cambio es sencillo.
Revisar golpes y daños del transporte
Durante el traslado, el patín puede sufrir golpes que no siempre son evidentes. Conviene recorrer con la vista el chasis, las horquillas y el timón buscando abolladuras, pintura raspada o piezas desalineadas. Las puntas de las horquillas deben estar rectas y paralelas entre sí; si una está más alta que la otra o ligeramente abierta, puede indicar un golpe.
También hay que girar todas las ruedas con la mano. Deben moverse libres, sin trabarse y sin juego excesivo en el eje. Una rueda que se frena o que hace ruido desde el primer día no se va a corregir sola con el uso.
Probar el sistema hidráulico sin carga y con carga
Con el patín vacío, se coloca la palanca en posición de elevación y se bombea el timón hasta llegar a la altura máxima. El movimiento debe ser parejo, sin tirones, y el equipo debe sostener la altura sin bajar. Después se pasa la palanca a descenso y las horquillas deben bajar de forma controlada, sin caer de golpe.
La segunda prueba es con una tarima real, de preferencia con un peso cercano al que se moverá en el día a día. Se levanta, se deja así unos minutos y se observa si pierde altura. Al mismo tiempo, conviene revisar alrededor de la bomba y del cilindro que no haya rastros de aceite. Un patín nuevo no debería tener ni una gota.
Probar el manejo en tu propio piso
Además de levantar, hay que moverlo. Se recomienda hacer un recorrido corto con carga por el piso real de la bodega, dar vueltas en ambos sentidos y entrar y salir de una tarima. El timón debe responder sin juego, el patín debe girar con facilidad y el operador no debería sentir un esfuerzo fuera de lo normal.
Este es el momento de comprobar si las ruedas son las adecuadas para el tipo de piso y si las horquillas entran sin problema en las tarimas que maneja la empresa. Es mejor descubrir cualquier incompatibilidad el primer día que en plena temporada alta.
Guardar documentos y registrar el arranque
Por último, conviene guardar la factura, la póliza de garantía y cualquier manual o ficha técnica que acompañe al equipo, y anotar la fecha en que empezó a trabajar. Esa fecha será la referencia para el primer mantenimiento y para cualquier reclamación.
En Mérida, donde el crecimiento de centros de distribución, comercios y agroindustria ha aumentado la compra de equipo de carga, este proceso de recepción evita muchos problemas posteriores. En Qualift entregamos cada equipo revisado y te acompañamos en la primera prueba, y contamos con patines hidráulicos en Mérida en distintas capacidades y medidas para que tu patín nuevo trabaje bien desde el primer día.
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