Apiladores

¿Qué reemplaza a la escalera en el almacén?

La escalera es el equipo más común y menos discutido de muchos almacenes. Está recargada en un rack, cualquiera la usa, nadie la revisa y por lo general se compró en una ferretería. Con ella el personal alcanza el segundo o tercer nivel para bajar una caja, acomodar producto o hacer un conteo, y como casi siempre sale bien, se vuelve invisible. Hasta que alguien se cae, o hasta que alguien calcula cuántas horas al día se van en subir y bajar con una caja en una mano y el barandal en la otra.

Un riesgo que se acepta por costumbre

Las caídas desde escalera son de los accidentes más frecuentes en almacenes y de los que más días de incapacidad producen, y aun así se toleran porque parecen inevitables. No lo son. Una escalera portátil sobre un piso con polvo, con una persona que carga una caja de quince kilos y estira el brazo para alcanzar la tarima del fondo, es una situación que ningún procedimiento de seguridad aprobaría si se describiera por escrito.

El problema es que el almacén crece en altura antes de que crezca en equipo. El rack se instaló para aprovechar la nave, el montacargas está ocupado en el andén y la única forma de llegar al tercer nivel para bajar una sola caja es la escalera. Nadie la eligió como equipo de elevación; simplemente quedó ahí cuando la operación cambió y el equipo no.

El tiempo que se pierde no se ve

Además del riesgo, la escalera es lenta. Cada vez que hay que subir por una caja, el operador la coloca, sube, baja con la caja, la deja, vuelve a subir si necesita otra. Si eso ocurre cincuenta veces por turno, se pierde más de una hora de trabajo diario, y la persona que la pierde suele ser la misma que después no alcanza a terminar los pedidos.

También limita el acomodo. Como subir con una caja es incómodo, el personal evita colocar producto arriba y lo deja a nivel de piso, donde estorba. Los niveles altos se quedan medio vacíos, los pasillos se llenan de tarimas fuera de posición y la bodega parece más chica de lo que es. Reemplazar la escalera no solo reduce accidentes: recupera espacio que ya se está pagando.

El apilador hace el mismo trabajo sin subir a nadie

El equipo que sustituye a la escalera en la mayoría de los almacenes de altura moderada es el apilador eléctrico. En lugar de subir a la persona, baja la tarima completa hasta el piso, donde el operador toma lo que necesita con los pies en el suelo, y luego la regresa a su posición. Trabaja en pasillos angostos, es silencioso, no genera emisiones y no requiere la licencia ni el espacio de un montacargas.

Un apilador manual cumple la misma función en bodegas más pequeñas o con menos movimiento, con la ventaja de un costo mucho menor. Para un almacén que hoy resuelve todo con escalera, el apilador manual suele ser el primer paso natural: elimina las subidas, permite acomodar en altura y prepara a la operación para crecer sin cambiar la estructura.

Cuándo el rack es de picking y no de tarimas

Hay almacenes donde los niveles altos no guardan tarimas completas sino cajas sueltas, y bajar la tarima entera para tomar una pieza parece exagerado. Ahí conviene reorganizar: las referencias que se toman por pieza van al nivel bajo, accesible a mano, y los niveles altos se reservan para la reserva en tarima. Cuando la de abajo se agota, el apilador baja la siguiente y el ciclo continúa sin que nadie suba.

Ese acomodo, que separa el surtido de la reserva, es más eficiente que cualquier escalera porque convierte el trabajo en altura en una tarea del equipo y no de las personas. Los almacenes que lo adoptan suelen descubrir que necesitaban menos posiciones de surtido de las que creían y que el rack alto rinde más como reserva que como estante.

Retirar la escalera es una decisión, no un accidente

Mientras la escalera esté disponible, alguien la va a usar. La forma de eliminar el riesgo es retirarla del piso cuando el apilador ya está en operación y el acomodo ya separa surtido de reserva. Ese momento es también una buena ocasión para revisar que los niveles altos tengan la carga dentro de lo que la estructura y el equipo soportan, y para dejar por escrito que el trabajo en altura se hace con equipo, no a pie.

En Qualift acompañamos a almacenes que están dejando la escalera atrás, con venta y renta de apiladores en Mérida para que bajar una caja del tercer nivel no dependa de que alguien se suba.

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