¿Qué hacer cuando la tarima viene dañada?
Llega un embarque, se abre la caja del camión y una de las tarimas trae travesaños rotos, tablas sueltas o clavos salidos. La presión por descargar rápido empuja a moverla de todos modos y confiar en que aguante los pocos metros hasta el piso del almacén. Esa decisión, tomada bajo prisa, es el origen de una parte importante de las caídas de carga y de los daños en el equipo de manejo de materiales. Vale la pena tener un criterio definido antes de que la situación se presente.
Una tarima dañada cambia el comportamiento de la carga
La tarima no es solo una base: es el elemento que distribuye el peso hacia las horquillas del equipo. Cuando un travesaño está roto o falta una tabla inferior, el peso deja de repartirse de forma pareja y se concentra en puntos que no fueron diseñados para soportarlo. La carga puede verse estable a simple vista y colapsar en el momento en que se levanta o cuando el equipo toma una curva. La falla casi nunca ocurre en reposo, sino a media maniobra.
Qué revisar antes de meter las horquillas
La inspección toma segundos y evita problemas mayores. Hay que verificar que los tres travesaños estén completos y sin fracturas, que las tablas superiores no estén hundidas ni astilladas, que las entradas para horquillas mantengan su altura libre y que no haya clavos o grapas sobresaliendo. En tarimas de plástico se revisan fisuras en las esquinas y deformación por calor o sobrecarga. Si algo de esto falla, la tarima no debe moverse cargada.
El riesgo se multiplica al elevar la carga a un rack
A ras de piso, una tarima comprometida puede aguantar. El escenario cambia radicalmente cuando esa misma tarima se sube a lo alto de un rack con un apilador. A tres o cuatro metros de altura, un travesaño que cede provoca la caída de la carga completa sobre el pasillo, con riesgo directo para el personal y para la estructura del rack. Por eso la regla más importante es simple: una tarima dañada nunca se eleva, sin importar qué tan poco falte para terminar el turno.
El equipo también sufre el daño
Una tarima rota no solo pone en riesgo la carga. Los clavos y astillas dañan las ruedas de carga y los rodillos de entrada del equipo, y una tarima que se deforma bajo peso puede atrapar las horquillas y forzar el mástil al retirarlas. Ese tipo de esfuerzo, repetido a lo largo de meses, se traduce en horquillas dobladas, rodillos desgastados y reparaciones que parecían no tener explicación. Buena parte del desgaste prematuro de un equipo viene de mover tarimas en mal estado.
El procedimiento correcto es transferir, no arriesgar
Cuando se detecta una tarima dañada con carga encima, lo indicado es no moverla a altura y transferir el producto a una tarima sana en el mismo punto donde se detectó el problema. Si la carga es demasiado pesada para transferirla manualmente, se apoya con equipo a ras de piso y con la mínima distancia de traslado posible. La tarima defectuosa se separa de inmediato del flujo operativo y se marca para reparación o desecho, nunca se devuelve al inventario disponible.
Documentar el hallazgo protege a la empresa
Registrar la tarima dañada al momento de recibirla, con fotografía y referencia del embarque, permite reclamar al proveedor de transporte o al remitente y detectar patrones. Si un mismo origen envía tarimas comprometidas de forma recurrente, el registro convierte una molestia repetida en un argumento concreto para exigir corrección. Sin evidencia documentada, el costo del daño lo termina absorbiendo quien recibe.
Tener tarimas de reemplazo disponibles es parte del plan
Muchas operaciones improvisan porque no tienen una tarima sana a la mano en el andén. Mantener un pequeño inventario de tarimas en buen estado cerca de la zona de recepción hace que transferir la carga sea la salida fácil y no la complicada. Cuando lo correcto también es lo más práctico, el procedimiento se cumple solo, sin necesidad de recordarlo en cada turno.
Para almacenes que elevan carga a racks y necesitan hacerlo con estabilidad y control, el equipo adecuado es parte fundamental de la seguridad. Los apiladores en Guadalajara de Qualift están disponibles en venta y renta, con asesoría técnica para definir la capacidad y la altura de elevación que requiere cada operación.
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