¿Qué hacer con el patín durante un sismo?
En buena parte del centro y sur de México los sismos son una realidad con la que conviven almacenes, plantas y centros de distribución. Los protocolos de protección civil suelen centrarse en la evacuación de personas, algo correcto y prioritario, pero pocas veces indican qué hacer con el equipo de carga que está en movimiento cuando empieza el temblor. Un patín hidráulico con una tarima encima puede convertirse en un riesgo adicional si nadie sabe cómo dejarlo.
El primer segundo: soltar la carga de forma segura
Cuando suena la alerta sísmica o se siente el movimiento, el operador no debe intentar terminar la maniobra ni llevar la tarima a su lugar. Lo correcto es detener el patín donde está, bajar la carga por completo con la palanca de descenso y soltar el timón. Una tarima apoyada en el piso es mucho más estable que una suspendida sobre las horquillas, y deja de depender del sistema hidráulico. Si la sacudida se prolonga, una carga elevada se balancea sobre las horquillas y puede deslizarse hacia un lado, arrastrando al patín y a quien esté cerca.
Después de bajar la carga, el operador se retira hacia la ruta de evacuación o al punto de repliegue que marque el protocolo. No debe quedarse junto al patín ni entre el equipo y los racks, porque el movimiento del piso puede desplazar la tarima, voltear producto apilado o hacer caer mercancía de los niveles superiores. Las cajas mal emplayadas, las cubetas apiladas y los productos sueltos en los niveles altos son los primeros en caer, y el operador que se queda cuidando su carga es quien está más cerca de ellos.
Dónde no debe quedar el patín
El lugar en que se deja el equipo importa. Un patín abandonado en medio de un pasillo de evacuación o frente a una salida de emergencia se convierte en un obstáculo para las personas que salen con prisa. Si el operador está a uno o dos pasos de un costado del pasillo, puede dejar la carga ahí, pero si no, es preferible bajarla donde está y salir antes que perder segundos acomodándola.
Las rampas y los andenes son los puntos más delicados. Un patín cargado en una pendiente puede rodar con el movimiento del suelo, y uno detenido en el borde de un andén puede caer junto con la tarima. Por eso, las reglas internas deben indicar que en estas zonas la carga se baja de inmediato y, si el equipo tiene freno, se acciona antes de retirarse.
La revisión del equipo después del sismo
Una vez que protección civil autoriza el regreso, el patín no debe volver a usarse sin una revisión. Si cayó mercancía sobre él, si se desplazó contra un rack o si quedó atrapado bajo una tarima, puede tener horquillas desalineadas, la bomba golpeada o fugas de aceite. Se prueba primero en vacío y después con una carga ligera, igual que tras cualquier impacto. Si sube con dificultad, baja solo o se inclina hacia un lado, lo mejor es apartarlo y pedir una revisión técnica antes de ponerlo de nuevo a trabajar.
También hay que revisar el entorno antes de reanudar la operación. Racks con vigas desplazadas, tarimas inclinadas en los niveles altos o pisos con fisuras nuevas cambian las condiciones de trabajo. Mover un patín cargado por un pasillo con producto a punto de caer es exponerse a un segundo accidente que ya no tiene que ver con el sismo.
Incluir el equipo de carga en los simulacros
La mejor forma de que los operadores reaccionen bien es practicarlo. Durante los simulacros conviene que quienes operan patines, apiladores y montacargas ejecuten la secuencia completa: detener, bajar la carga, soltar el equipo y salir. Así se detectan pasillos donde el equipo bloquea la evacuación y se corrigen hábitos antes de que se necesiten en un sismo real.
El protocolo también puede incluir lugares fijos para estacionar los patines al final del turno, alejados de las salidas y con las horquillas abajo. Un almacén donde los equipos siempre quedan en su lugar es un almacén más fácil de evacuar, de día o de noche. Además, conviene que los supervisores tengan claro quién revisa cada equipo después de un evento, para que la reanudación no dependa de la buena voluntad de cada operador.
Una operación preparada en zona sísmica
En Puebla, donde la memoria de los sismos sigue presente y la industria automotriz, textil y de alimentos mueve tarimas sin pausa en lugares como Cuautlancingo, San José Chiapa y la zona metropolitana, preparar al personal y al equipo es parte de una operación responsable. En Qualift te asesoramos para elegir equipos confiables y en buen estado, y contamos con patines hidráulicos en Puebla para venta y renta, con revisión técnica para que tu operación vuelva a la normalidad con seguridad.
¿Listo para cotizar tu equipo?
Cuéntanos qué mueves y dónde estás. Te recomendamos el equipo correcto y te cotizamos el mismo día.
- Cotización el mismo día
- Envío sin costo a los 32 estados
- Te atiende un especialista, no un bot
