¿Qué exige almacenar alimento balanceado?
Las granjas avícolas, porcícolas y lecheras dependen de un suministro constante de alimento balanceado. Detrás de ese flujo hay plantas de mezclado, distribuidoras y bodegas que reciben, guardan y despachan cientos de toneladas de producto ensacado cada semana. El alimento se vende por volumen y con márgenes ajustados, así que cualquier saco roto, tarima mal acomodada o viaje de más dentro de la bodega termina restando utilidad a la operación.
Sacos pesados que se apilan todos los días
El alimento balanceado suele manejarse en sacos de veinte a cuarenta kilos acomodados sobre tarimas de una tonelada o más. A diferencia de una caja rígida, el saco se deforma, se acomoda y puede deslizarse si la tarima se inclina o se mueve con brusquedad. Una estiba mal armada pierde forma con el paso de los días y termina recargada contra la de al lado o contra el muro.
Mover estas cargas exige equipo que levante con suavidad y mantenga la tarima nivelada. Un apilador eléctrico permite colocar tarimas en racks o en estibas controladas sin sacudidas, y su tamaño compacto facilita trabajar en bodegas donde el espacio se reparte entre producto terminado, materias primas y zona de carga.
Humedad, plagas y rotación del inventario
El alimento es un producto perecedero. Si absorbe humedad se apelmaza y puede desarrollar hongos, y si permanece demasiado tiempo en bodega atrae roedores e insectos. Por eso la regla de rotar primero lo que entró primero no es opcional: el lote más antiguo debe salir antes, y ninguna tarima debe quedar olvidada detrás de las demás.
Guardar el producto sobre tarimas y fuera del contacto con el piso y los muros ayuda a conservarlo. Con racks de dos o tres niveles y un apilador para acceder a cada posición, es posible ubicar cada lote por fecha de fabricación y retirarlo sin mover el resto del inventario, algo que resulta casi imposible cuando todo se estiba en bloque sobre el piso.
Aprovechar la altura en bodegas saturadas
Muchas distribuidoras de alimento operan en naves que crecieron sin planeación, con techos altos pero todo el producto acomodado a nivel de piso. Cuando llega un embarque grande de la planta, la bodega se satura y las tarimas terminan en pasillos, andenes o incluso a la intemperie, donde el producto se expone a la lluvia y a la fauna nociva.
Instalar racks y trabajar con apiladores cambia esa situación sin necesidad de rentar más metros cuadrados. Un apilador puede elevar tarimas a varios metros de altura en pasillos más angostos que los que requiere un montacargas convencional, y su operación eléctrica lo hace adecuado para espacios cerrados donde se almacena un producto destinado al consumo animal.
Despachar rápido a las granjas
Las granjas no pueden quedarse sin alimento. Un retraso de un día puede alterar la dieta de miles de animales y afectar su producción, así que las distribuidoras trabajan con pedidos urgentes, rutas fijas y camiones que deben salir a tiempo. La preparación de pedidos tiene que ser ágil y precisa, con la mezcla correcta de fórmulas para cada cliente.
Un apilador permite bajar la tarima exacta del rack, llevarla al andén y dejarla lista para carga en pocos minutos. Combinado con patines hidráulicos para los traslados horizontales cortos, el flujo de despacho se vuelve ordenado, reduce los tiempos de espera de los camiones y disminuye el esfuerzo físico del personal que antes movía sacos a mano.
Cuidar al personal y al equipo
Cargar sacos de cuarenta kilos durante toda una jornada provoca lesiones de espalda, incapacidades y rotación de personal. Mecanizar el movimiento de tarimas no solo acelera la operación, también protege a los trabajadores y permite que se concentren en tareas de mayor valor como el control de inventario y la verificación de pedidos.
El polvo que desprende el alimento es otro factor a considerar. Se acumula en ruedas, rodamientos y componentes eléctricos, por lo que el equipo necesita limpieza frecuente y revisiones periódicas. Elegir apiladores robustos y contar con asesoría para su mantenimiento prolonga su vida útil en un ambiente exigente.
Una región ganadera que necesita bodegas eficientes
Jalisco es uno de los principales productores pecuarios del país, con una gran actividad avícola, porcícola y lechera que demanda alimento todos los días. Muchas de las bodegas que abastecen a esa cadena operan en la zona metropolitana y sus alrededores. En Qualift acompañamos a estas operaciones con la venta de apiladores en Guadalajara manuales, semieléctricos y eléctricos, con asesoría para elegir la capacidad y la altura de elevación que cada bodega necesita para crecer sin perder control de su inventario.
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