Apiladores

¿Qué cambia al estibar producto en bloque?

Estibar en bloque es colocar tarima sobre tarima directamente en el piso, sin rack, formando filas y columnas que ocupan el área completa de una zona. Es el sistema más barato de instalar porque no requiere estructura, y por eso lo usan almacenes de alto volumen con pocas referencias: bebidas, materiales de construcción, empaque, producto de temporada. Funciona muy bien mientras se respeten sus reglas, y se vuelve un problema serio en cuanto se estiba más alto o más mezclado de lo que el sistema permite.

La carga de abajo sostiene todo lo demás

En un rack cada nivel descarga su peso en la estructura. En bloque, la tarima del piso carga con todas las que tiene encima. Una estiba de tres tarimas de mil kilos significa dos toneladas actuando sobre el producto de la base, y eso define de inmediato qué se puede estibar así: solo mercancía cuyo empaque resista compresión sostenida durante semanas, no solo durante el movimiento.

Ese límite es del producto, no del equipo. Cajas de cartón con producto ligero se deforman antes de la tercera cama, mientras que tambos, block, sacos de cemento o cajas con producto rígido aguantan sin problema. Cuando la deformación empieza, la estiba se inclina y deja de ser un problema de merma para convertirse en uno de seguridad, porque una columna cargada que se vence arrastra a las de al lado.

Se gana espacio y se pierde acceso

La ventaja real del bloque es la densidad. Sin pasillos entre filas, el almacén aprovecha mucho más metro cuadrado que con rack selectivo, y para una operación con pocas referencias y mucho volumen eso puede significar el doble de capacidad en la misma nave. El costo de esa densidad es que solo se alcanza la tarima del frente y la de arriba.

Por eso el bloque exige disciplina de lotes. Cada columna debe ser de una sola referencia y de un solo lote, y el consumo tiene que ser por columna completa antes de abrir la siguiente. Cuando se mezclan lotes en la misma fila, la rotación se rompe: el producto viejo queda al fondo, el nuevo se despacha primero y el almacén termina con mercancía caduca que nadie vio hasta que fue tarde.

Subir la segunda y tercera cama exige equipo

Estibar en bloque hasta donde llega el brazo del operador no es estibar, es amontonar la primera cama. El sistema rinde cuando se aprovechan tres o cuatro metros de altura, y eso requiere un equipo que suba la tarima completa y la coloque centrada sobre la de abajo. Un apilador eléctrico resuelve esa maniobra en interiores, sin emisiones y con la precisión que exige apoyar una tarima sobre otra sin desalinearla.

La precisión importa más aquí que en el rack. Una tarima mal centrada sobre otra concentra el peso en un borde y desestabiliza la columna entera, y como no hay estructura que contenga, la falla se propaga. Un mástil estable, descenso controlado y buena visibilidad de las horquillas son lo que separa una estiba en bloque confiable de una que se vence al mes.

El piso y el orden de las filas también cambian

En bloque toda la carga se apoya en el piso, así que cualquier hundimiento, junta rota o desnivel se traduce en columnas inclinadas. Antes de definir zonas de estiba conviene revisar el estado de la losa y marcar las filas con líneas en el suelo, dejando holgura entre columnas para que el equipo entre y salga sin rozar la carga vecina.

También cambia la planeación del acomodo. Como el producto que entra primero queda atrapado, conviene ubicar las referencias de mayor rotación en las filas frontales y reservar el fondo para lo que se mueve por embarque completo. Un almacén que asigna las zonas según rotación aprovecha la densidad del bloque sin pagar el precio de la accesibilidad.

Cuándo conviene dejar el bloque y pasar a rack

El bloque deja de rendir cuando crecen las referencias. Con muchas claves y poco volumen por clave, cada columna queda a medias, el almacén se ve lleno y en realidad está guardando aire. Ese es el momento de mover parte del inventario a rack selectivo y dejar el bloque solo para las referencias de mayor rotación, en una combinación que suele aprovechar mejor la nave que cualquiera de los dos sistemas por separado.

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