Preparar los patines antes de un huracán

En la costa del Pacífico, la temporada de huracanes es parte del calendario de cualquier bodega. Cuando se emite una alerta, la atención se concentra en asegurar mercancía, cerrar cortinas y proteger al personal. Los patines hidráulicos suelen quedar en el último lugar de la lista, y es un error: un patín olvidado en el patio puede convertirse en un proyectil con el viento, terminar bajo el agua o quedar inservible justo cuando más se necesita para reabrir la operación.

Antes de la alerta: el plan

La preparación empieza mucho antes de que el huracán se acerque. Cada bodega debería tener definido un lugar seguro y elevado para guardar sus patines, lejos de cortinas, ventanas y zonas donde el agua suele entrar. También conviene tener un inventario de cuántos equipos hay, dónde trabajan y quién es responsable de resguardarlos.

Ese plan debe incluir a los equipos que trabajan en exteriores, como los que se usan en patios, andenes descubiertos o áreas de maniobra junto a los contenedores. Son los más expuestos y los que más fácil se olvidan cuando la prioridad es meter mercancía.

Cuando se emite la alerta

Con el aviso de huracán, lo primero es usar los patines para lo que mejor saben hacer: mover mercancía. Subir tarimas a zonas altas, alejar producto de las cortinas y acomodar carga para que no se desplome son tareas que el patín resuelve rápido. Una vez terminada esa labor, el equipo se resguarda.

Al guardar cada patín, las horquillas deben quedar abajo, sin carga y con el timón en posición vertical. Si el lugar de resguardo no es completamente cerrado, conviene amarrar el patín a una estructura fija para que el viento no lo desplace. Un patín de más de 60 kilos empujado por ráfagas fuertes puede romper cristales o dañar otros equipos.

Proteger contra el agua y la sal

El viento de un huracán en la costa arrastra agua de mar y arena. La sal se deposita en todas las superficies metálicas y, si no se lava a tiempo, acelera la corrosión en articulaciones, ejes y horquillas. Cubrir los patines con lonas o plástico grueso ayuda a reducir esa exposición.

Si la bodega está en una zona con riesgo de inundación, lo mejor es subir los patines a una plataforma, un tapanco o un nivel alto del rack. El sistema hidráulico tolera mal el agua, y un patín sumergido requiere cambiar aceite, revisar sellos y limpiar rodamientos antes de volver a trabajar.

Después del huracán

Al regresar, antes de usar cualquier patín, hay que inspeccionarlo. Lavar con agua dulce para retirar sal y arena, revisar que las ruedas giren libremente, bombear sin carga para confirmar que eleva y desciende de forma normal y verificar que no haya fugas de aceite. Si el equipo estuvo bajo el agua, debe pasar por una revisión completa del sistema hidráulico.

En los días posteriores a un huracán, la demanda de mover mercancía dañada, limpiar bodegas y reabastecer tiendas se dispara. Tener patines listos y en buen estado permite recuperar la operación más rápido, y contar con un proveedor que pueda surtir equipo de reemplazo de inmediato reduce el tiempo de paro.

Operar en la costa de Colima

En Colima, la actividad del puerto de Manzanillo, los patios de contenedores, las bodegas de agroexportación y los comercios de Tecomán y Armería conviven cada año con la temporada de huracanes del Pacífico. Integrar los equipos de manejo de materiales al plan de contingencia es tan importante como proteger la mercancía.

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