¿Por qué vibra el mástil del apilador?

Un apilador en buen estado sube la carga de forma continua y pareja, sin saltos ni temblores. Cuando el mástil empieza a vibrar, a dar pequeños tirones o a avanzar a sacudidas, el operador lo siente de inmediato en el timón y lo ve en la tarima que se mueve arriba. Es una señal que conviene atender pronto, porque una carga que tiembla a varios metros de altura es menos estable y porque la vibración casi siempre indica un desgaste que seguirá avanzando.

Rodillos y canales del mástil

El mástil está formado por perfiles que se deslizan unos dentro de otros guiados por rodillos. Cuando esos rodillos se desgastan, se aplanan o sus rodamientos empiezan a trabarse, el movimiento deja de ser continuo y aparecen pequeños saltos. Lo mismo ocurre si los canales por donde corren los rodillos están secos, sucios o con marcas por golpes.

La falta de lubricación es una de las causas más comunes y más fáciles de corregir. Con el uso, la grasa se contamina con polvo y restos de empaque, y los rodillos pasan de rodar a arrastrarse en ciertos tramos. Limpiar los canales y lubricarlos con el producto indicado por el fabricante suele eliminar la vibración si el desgaste no ha avanzado demasiado. Cuando los rodillos ya muestran caras planas o juego excesivo, la lubricación solo disimula el problema por unos días y lo correcto es sustituirlos, junto con las calzas de ajuste si el mástil tiene holgura lateral.

Cadenas desajustadas o desiguales

Las cadenas de elevación sostienen el carro portahorquillas y, en mástiles de varias etapas, también los perfiles interiores. Si una cadena está más floja que la otra, el carro sube ligeramente inclinado y se atora en los canales, lo que produce tirones. Las cadenas estiradas por el uso o por sobrecargas también pierden su tensión original y generan un movimiento irregular.

Revisar la tensión de ambas cadenas con el mástil abajo y compararlas entre sí es parte del mantenimiento básico. Si están elongadas más allá del límite que marca el fabricante, no basta con ajustarlas: hay que reemplazarlas, porque una cadena gastada puede fallar con carga en lo alto. También conviene revisar los pernos de anclaje y las poleas por donde pasan las cadenas, ya que una polea trabada o un anclaje flojo producen el mismo efecto de tirón aunque la cadena esté en buen estado.

Aire o aceite en mal estado en el sistema hidráulico

El cilindro de elevación necesita un flujo constante de aceite para subir de forma pareja. Si el nivel del depósito está bajo, la bomba aspira aire y el cilindro avanza a pulsos. El aceite contaminado o degradado por el calor tiene un efecto parecido, porque pierde sus propiedades y no transmite la presión de manera uniforme.

Los sellos del cilindro dañados también provocan vibración, junto con otros síntomas como fugas visibles o una carga que baja sola poco a poco. Revisar el nivel y el color del aceite, y buscar manchas bajo el equipo, ayuda a distinguir un problema hidráulico de uno mecánico en el mástil. Si la vibración aparece solo con carga y desaparece con las horquillas vacías, lo más probable es que el origen esté en el sistema hidráulico; si ocurre también sin carga, apunta más a rodillos, canales o cadenas.

Cuándo un pequeño salto es normal

En apiladores con mástil de dos o tres etapas, es normal notar una ligera transición cuando termina de subir una etapa y empieza la siguiente. Ese cambio debe ser suave y ocurrir siempre a la misma altura. Si el salto se vuelve más fuerte con el tiempo, aparece a distintas alturas o viene acompañado de ruidos metálicos, ya no es una característica del equipo sino una falla en desarrollo.

En Mérida, donde el calor y el polvo fino de la región afectan tanto la lubricación como el aceite hidráulico, estos síntomas pueden aparecer antes que en climas templados. Ajustar la frecuencia de limpieza y engrase del mástil a las condiciones reales del almacén evita que una vibración leve termine en un cambio de rodillos o de cadenas.

Atender la vibración a tiempo

Un mástil que vibra no debe seguir trabajando a su máxima altura ni con cargas cercanas a su capacidad hasta que se revise. Lo recomendable es documentar cuándo aparece la vibración, si ocurre con o sin carga y a qué altura, porque esa información acorta mucho el diagnóstico del técnico.

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