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Logística

Por qué países del Pacífico prefieren montacargas de gasolina industriales

La maquinaria logística ha evolucionado enormemente en los últimos años, pero en regiones portuarias y costeras del Pacífico, un equipo sigue siendo la opción predilecta: los montacargas de gasolina. A pesar de la creciente presión por adoptar tecnologías más sostenibles o eléctricas, estos equipos siguen dominando en zonas como México, Perú, Chile, Ecuador y parte del sudeste asiático. La razón no es solo cultural o tradicional: responde a condiciones geográficas, climáticas y operativas muy particulares. Por qué los países del Pacífico muestran una preferencia marcada por los montacargas con motor de gasolina, qué ventajas ofrecen frente a otros tipos de energía y cómo esta elección impacta en la eficiencia de sus cadenas logísticas. También revisaremos cifras de mercado, tendencias de uso y los retos de sostenibilidad que enfrentan estas flotas.

Adaptabilidad en terrenos costeros y operación en exteriores

Los países del Pacífico presentan una característica común: gran parte de su infraestructura logística está ubicada cerca del mar, en puertos comerciales o centros logísticos cercanos a zonas industriales y pesqueras. En estas condiciones, los montacargas eléctricos pierden ventaja por su limitada capacidad de operación continua al aire libre, sensibilidad a la humedad o necesidad de carga constante. Los montacargas de gasolina, por otro lado, han demostrado un rendimiento más estable en estos entornos. Pueden operar durante turnos largos sin necesidad de recarga, y su estructura mecánica es más resistente a las partículas salinas del aire marino. Además, no requieren una infraestructura eléctrica tan específica para funcionar, lo cual es clave en países donde la red eléctrica aún es deficiente en zonas portuarias o rurales. Un estudio de Logistics IQ reveló que en América Latina, el 60% de los montacargas en puertos utilizan combustibles fósiles, siendo el 38% de ellos de gasolina. En Chile, por ejemplo, el puerto de San Antonio opera con más de 200 montacargas de este tipo, mientras que en Ecuador el 70% de los montacargas de uso diario en Guayaquil funcionan con motores a gasolina o gas LP. La robustez de los montacargas de gasolina también permite que puedan adaptarse con facilidad a remolques, grúas auxiliares o plataformas de carga móviles, lo cual es útil cuando los espacios no están pavimentados o los suelos son irregulares. A diferencia de modelos eléctricos, que requieren superficies niveladas para evitar daños en baterías o motores, los modelos de combustión interna resisten mejor estos entornos variables.

Costos operativos más accesibles y mantenimiento simplificado

Aunque a largo plazo los montacargas eléctricos pueden parecer más económicos por su menor consumo energético, en muchas economías del Pacífico el costo inicial de inversión y la disponibilidad de repuestos son factores determinantes. Los montacargas de gasolina presentan precios más bajos de adquisición y sus partes son más comunes en el mercado regional. En México, por ejemplo, un montacargas de gasolina nuevo puede costar entre 280,000 y 400,000 pesos, dependiendo de la capacidad de carga, mientras que un modelo eléctrico similar puede superar los 600,000 pesos debido a la batería de litio y los controles electrónicos especializados. Además, mientras el mantenimiento de un eléctrico requiere personal técnico especializado, los montacargas a gasolina pueden ser atendidos por mecánicos tradicionales, lo que reduce significativamente los costos. También es importante considerar el factor de movilidad en estas zonas. Las flotas que trabajan con múltiples centros logísticos o espacios abiertos prefieren vehículos de rápida recarga, como los de gasolina, que solo necesitan unos minutos para llenar el tanque. En contraste, un montacargas eléctrico puede requerir hasta ocho horas de recarga completa, lo que se vuelve un cuello de botella cuando se trabaja en sistemas de turnos o durante operaciones urgentes. En Perú, un análisis del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) mostró que los costos de mantenimiento de montacargas eléctricos eran en promedio un 27% más altos que los de gasolina durante los primeros cinco años de vida útil. Esto, sumado a la necesidad de climas controlados para almacenar baterías, inclina la balanza hacia las opciones de combustión en zonas con alta humedad o temperatura variable.

Flexibilidad operativa y resistencia en aplicaciones de alto esfuerzo

Otra razón clave por la que los montacargas de gasolina son preferidos en el Pacífico tiene que ver con el tipo de carga y frecuencia de uso. En actividades como la agroexportación, la pesca, o la minería ligera, las cargas suelen ser más pesadas, irregulares y necesitan movimientos constantes en terrenos mixtos. Este tipo de operaciones requiere un montacargas con torque constante y capacidad de trabajo intensivo, algo en lo que los motores a gasolina se destacan. Además, en países con políticas logísticas menos centralizadas, muchas pequeñas y medianas empresas adquieren unidades usadas de marcas como Toyota, Hyster, Nissan o Komatsu, todas ellas con amplias líneas de montacargas de gasolina en el mercado de segunda mano. Esto hace que la cadena de repuestos y refacciones esté mejor establecida que la de vehículos eléctricos más modernos, cuya reparación a veces requiere importar partes con largos tiempos de espera. En Colombia y Panamá, por ejemplo, los operadores logísticos valoran que un montacargas de gasolina puede utilizarse tanto en ambientes cerrados parcialmente como al aire libre, sin preocuparse por los ciclos de recarga. También permite mayores velocidades de desplazamiento, lo que incrementa la productividad en patios de carga o bodegas externas. De hecho, un estudio realizado en 2022 por la Asociación Latinoamericana de Logística y Distribución mostró que el 45% de los operadores de almacenes y centros logísticos en la región pacífica de América preferían montacargas de gasolina precisamente por su versatilidad para carga mixta, operación prolongada y resistencia mecánica.

En resumen...

Los montacargas de gasolina siguen ocupando un lugar clave en la infraestructura logística de los países del Pacífico. Ya sea por su resistencia a ambientes marinos, menores costos iniciales, facilidad de mantenimiento o adaptabilidad operativa, estos equipos continúan siendo la opción más funcional para regiones portuarias y de carga intensiva. Aunque los desafíos medioambientales y las regulaciones futuras puedan ir empujando una transición paulatina hacia equipos eléctricos, la realidad en países como México, Chile, Perú o Filipinas es clara: mientras existan condiciones logísticas exigentes y necesidades de movilidad constante, los montacargas de gasolina seguirán siendo una herramienta fundamental para mantener en marcha las cadenas de suministro del Pacífico.   Fuente: [Mascontainer](http://2. https://mascontainer.com/los-montacargas-a-gasolina-preferencia-casi-unanime-para-paises-de-la-alianza-del-pacifico/)

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