¿Necesitas horquillas anchas para tarimas cuadradas?
La tarima estándar en México mide un metro de ancho por un metro veinte de fondo, y el patín hidráulico estándar, con horquillas que suman cincuenta y cinco centímetros de ancho exterior, está hecho a su medida. El problema aparece cuando a la bodega entran tarimas cuadradas de un metro veinte por un metro veinte, comunes en la agroindustria, en químicos y en todo lo que viaja en contenedores plásticos o bins de cosecha. Las horquillas angostas entran, levantan y mueven, pero no siempre de forma segura, y por eso existen los patines de horquillas anchas.
Qué pasa con el patín estándar
Una tarima cuadrada de un metro veinte tiene tres largueros, o tres filas de bloques, separados unos cincuenta centímetros entre sí. Cuando el patín estándar entra por el centro, sus horquillas quedan dentro de los dos huecos y cada rodillo de carga apoya en un tablón inferior del tramo central, no en los largueros. Si la tarima está en buen estado y la carga es uniforme, la maniobra funciona. Si la tarima tiene tablones delgados o la carga está concentrada en las orillas, como sucede con tambores o con sacos recargados a los lados, la plataforma se flexiona, los tablones del fondo crujen y la tarima puede quebrarse bajo el rodillo.
El segundo efecto es la estabilidad. Con horquillas de cincuenta y cinco centímetros bajo una carga de un metro veinte de ancho, sobra más de treinta centímetros de voladizo a cada lado. En un giro cerrado o al cruzar un desnivel, ese peso fuera de las horquillas hace que la tarima se incline y, con producto alto como bins o cajas apiladas, el conjunto puede volcarse. El operador compensa yendo más despacio, lo que resta productividad, o no compensa, lo que resta producto.
Qué cambia con las horquillas anchas
Un patín de horquillas anchas tiene un ancho exterior de alrededor de sesenta y ocho centímetros, a veces más, y conserva el largo de un metro quince. Las horquillas entran en los mismos huecos de la tarima cuadrada, pero los rodillos quedan más cerca de los largueros exteriores, de modo que el peso se reparte entre la estructura de la tarima y no solo sobre los tablones del centro. El voladizo lateral baja de treinta a veinticinco centímetros por lado, que parece poco pero cambia el comportamiento en los giros. La bomba, el timón y las ruedas direccionales son los mismos que en un patín estándar, así que el mantenimiento y las refacciones no cambian.
El patín ancho también resuelve otras tarimas que no son cuadradas pero sí anchas: las de un metro diez por un metro treinta de la industria química, los contenedores plásticos plegables de exportación y los bins agrícolas, que suelen tener la entrada en el lado largo. En una bodega que recibe estos formatos a diario, el patín ancho deja de ser una excepción y se vuelve el equipo principal.
Cuándo no hace falta
Si la tarima cuadrada tiene un larguero central y los huecos están diseñados para un patín estándar, cosa frecuente en tarimas de plástico moldeado, el patín de cincuenta y cinco centímetros trabaja bien y el ancho no aporta. Tampoco hace falta cuando la carga es ligera y baja, como cajas de fruta en pocas camas, porque el voladizo no genera suficiente momento para inclinar nada. Y hay que considerar los pasillos: un patín ancho necesita más espacio para girar y entra con dificultad en las posiciones de rack diseñadas para tarimas estándar, así que no conviene como único equipo en una bodega mixta.
La forma de decidir es medir la tarima más ancha que entra a la bodega con regularidad, pesarla cargada y ver cómo se comporta sobre el patín actual en un giro cerrado. Si se inclina o si los tablones se flexionan a la vista, hace falta el ancho. Si no, basta con capacitar al operador para centrar bien la tarima y recorrerla hasta el fondo de las horquillas.
Tener los dos tipos
Las bodegas que trabajan formatos mixtos suelen resolverlo con dos o tres patines anchos asignados a recibo, donde llegan las tarimas cuadradas de proveedores, y patines estándar para el resto de la operación, donde el producto ya se reacomodó en tarima de un metro por uno veinte. Pintar las horquillas de otro color o rotular el timón evita que un patín ancho termine en un pasillo de racks angosto, que es donde más se maltrata.
En Morelos, donde los empaques agrícolas de Cuautla y Yautepec reciben bins de cosecha y las plantas de la zona industrial de Civac mueven tambores y contenedores químicos, las tarimas cuadradas son parte del día. Si tu operación trabaja con ellas, conoce nuestras opciones de venta y renta de patines hidráulicos en Morelos y cuéntanos qué medidas de tarima recibes para recomendarte el ancho correcto.
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