La tarima que el apilador con patas no levanta
Es una escena común en los almacenes que compran su primer apilador eléctrico o semi eléctrico: el equipo llega, se prueba con las tarimas de la bodega y funciona sin problema, hasta que entra un embarque de un proveedor distinto. El operador intenta meter las horquillas, las patas del apilador chocan con la base de la tarima y la carga no se puede levantar. No es una falla del equipo, sino una incompatibilidad entre el diseño del apilador y el tipo de tarima.
Por qué el apilador tiene patas
La mayoría de los apiladores compactos no tienen contrapeso como un montacargas. Su estabilidad viene de dos patas delanteras con ruedas de carga que se extienden por debajo de las horquillas. Cuando el apilador levanta, el peso de la tarima queda dentro del polígono que forman esas ruedas y las ruedas traseras, y por eso el equipo puede subir carga a varios metros sin volcarse.
En la mayoría de los modelos, esas patas entran por debajo de la tarima junto con las horquillas. Para que eso ocurra, la tarima necesita espacios libres en su base, justo en la línea por donde pasan las patas. Si la tarima tiene la base cerrada, las patas no tienen por dónde entrar.
Las tarimas que causan el problema
Las tarimas con base perimetral, muy comunes en la exportación y en algunas industrias, tienen tablas en todo el contorno inferior. Las tarimas de bloque con patín inferior completo y muchas tarimas de plástico con base cerrada presentan el mismo problema. Por el frente, las horquillas sí entran, pero las patas golpean la tabla inferior.
También hay tarimas que solo aceptan la entrada por dos lados. Si el apilador se acerca por el lado equivocado, las patas encuentran un larguero sólido. En un almacén que recibe producto de muchos proveedores, esa variedad hace que un apilador que parecía ideal se quede sin poder mover una parte del inventario.
Opciones de apilador según la tarima
Cuando la base cerrada es la norma y no la excepción, conviene considerar un apilador de patas abiertas, en el que las patas quedan por fuera de la tarima y la abrazan por los costados. Este diseño requiere un pasillo un poco más ancho y se debe especificar con el ancho exacto de las tarimas que se manejan. Otra opción es el apilador contrapesado, que no tiene patas y trabaja como un pequeño montacargas, a cambio de mayor longitud y peso.
Las patas ajustables son útiles cuando la bodega maneja dos o tres anchos de tarima distintos. Sin embargo, el ajuste toma tiempo y el operador debe hacerlo correctamente cada vez. Si los cambios de tarima son constantes durante el turno, un diseño fijo bien elegido suele dar menos problemas.
Revisar antes de comprar
La mejor forma de evitar el problema es hacer un inventario de tarimas antes de cotizar. Conviene medir el ancho, el largo, la altura de la abertura y el tipo de base de cada tarima que entra o sale de la bodega, incluyendo la de los proveedores que llegan con menos frecuencia. Con esos datos se puede definir si un apilador con patas estándar cubre toda la operación o si hace falta otro diseño.
También ayuda revisar si la empresa puede estandarizar. Algunas bodegas resuelven el conflicto pasando la carga de las tarimas de base cerrada a tarimas propias en el área de recibo. Es una tarea adicional, pero a veces cuesta menos que comprar un segundo tipo de equipo.
Lo que no se debe hacer
Cuando el apilador no entra, la tentación es levantar la tarima solo con la punta de las horquillas, sin que las patas pasen por debajo. Eso deja la carga fuera de la zona de estabilidad del equipo y aumenta el riesgo de volcadura, sobre todo con el mástil arriba. Tampoco se debe arrastrar la tarima para acomodarla ni golpear la base con las patas para abrir espacio.
Si una tarima no es compatible, debe moverse con otro equipo o transferirse. Forzar el apilador daña las ruedas de carga, dobla las patas y pone en riesgo al operador y al inventario.
Asesoría para bodegas tapatías
En Guadalajara, los centros de distribución de El Salto, Tlaquepaque y Zapopan reciben producto de proveedores nacionales y de importación, cada uno con su propio tipo de tarima. Elegir el apilador sin revisar esa mezcla es la causa más común de que el equipo se quede corto. En Qualift analizamos tus tarimas y tus pasillos antes de recomendar un modelo. Conoce nuestras opciones de apiladores en Guadalajara y elige un equipo que levante todo lo que llega a tu andén.
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