El respaldo de carga del apilador no es adorno
Detrás de las horquillas de casi cualquier apilador hay una reja vertical de tubo o solera que sube medio metro o más por encima del carro. Muchos operadores la ven como parte de la estructura y nunca se preguntan para qué está ahí. Otros la consideran un estorbo cuando la tarima no cabe debajo de una viga baja y piden quitarla. Ese elemento se llama respaldo de carga, y en un apilador peatonal, donde el operador camina justo detrás del mástil, es una de las piezas de seguridad que más trabajo hace sin que nadie lo note.
Para qué sirve el respaldo de carga
Cuando el apilador levanta una tarima a tres o cuatro metros, la carga viaja sobre dos horquillas que miden poco más de un metro de largo. Al frenar, al arrancar o al cruzar una junta del piso, la inercia empuja las cajas hacia atrás, en dirección al mástil. Si la tarima está bien emplayada, el movimiento es mínimo. Si no lo está, o si el producto son cajas sueltas, bultos apilados o cubetas, la hilera trasera se recarga contra el respaldo y ahí se queda. Sin él, esas cajas caerían entre las cadenas y los perfiles del mástil, o directamente sobre el pasillo y sobre quien está operando.
El respaldo también evita que la carga se deslice hacia atrás cuando el apilador inclina el mástil o cuando se trabaja en una rampa ligera. Y protege el mástil mismo, porque una caja de veinte kilos que cae desde tres metros sobre una cadena, un rodamiento o la manguera hidráulica puede dejar el equipo detenido varios días. En un apilador eléctrico el respaldo cuesta una fracción de lo que cuesta reparar cualquiera de esas piezas.
Qué altura debe tener
El respaldo cumple su función cuando llega por lo menos a la altura de la carga que mueve el apilador. Si la tarima lleva producto estibado a un metro y medio y el respaldo mide ochenta centímetros, las dos hileras superiores quedan sin apoyo y son justo las que más se mueven al frenar. Por eso conviene revisar la altura de las tarimas que realmente se arman en la bodega, no la nominal, y elegir un respaldo que las cubra. En operaciones con producto ligero y alto, como cajas de envases vacíos o papel, se instalan respaldos de un metro o más.
También importa el claro entre las barras. Un respaldo de barras muy separadas deja pasar cajas pequeñas, bolsas o garrafones, que son precisamente los que se deslizan con más facilidad. Si el apilador mueve producto de distintos tamaños, un respaldo con malla soldada o con barras más cerradas resuelve el problema sin agregar peso ni restar visibilidad al operador.
Cuando el respaldo no cabe
El conflicto más común aparece en bodegas con entrepisos, racks con travesaño bajo o puertas de altura justa. El operador baja las horquillas al piso y el respaldo, que sube por encima del carro, pega con la viga antes de que la tarima entre. La tentación es desmontarlo. Es un error, porque el apilador pierde la protección en toda la operación y no solo en ese punto. La solución correcta es revisar la altura del rack o del acceso, reubicar el producto que requiere ese espacio o elegir un apilador con respaldo más bajo para esa zona en particular.
Hay bodegas que resuelven el tema con un respaldo desmontable que se quita y se vuelve a colocar con cuatro tornillos, para las pocas maniobras del día que lo requieren. Funciona siempre que alguien verifique que el respaldo regresa a su lugar. En la práctica, cuando queda en el piso una mañana, ahí se queda el resto del mes.
Qué revisar en el respaldo
Como cualquier pieza soldada que recibe golpes, el respaldo se deforma con el tiempo. Una barra doblada hacia el frente reduce la profundidad útil de las horquillas y hace que la tarima quede unos centímetros más afuera de lo normal, lo que cambia el centro de carga. Una soldadura fisurada en la base puede ceder justo cuando una carga se recarga de golpe. En la inspección diaria conviene mirarlo con la misma atención que a las horquillas: barras rectas, soldaduras completas, tornillos de montaje apretados y ningún alambre o fleje atorado entre los tubos.
En Guadalajara, donde las bodegas de la zona industrial de El Salto y de Zapopan trabajan racks de cuatro y cinco niveles con producto de todos los tamaños, el respaldo de carga marca la diferencia entre una caja que se detiene y una caja que cae. Si estás eligiendo equipo para tu almacén o quieres revisar que el que tienes esté completo, conoce nuestras opciones de venta y renta de apiladores en Guadalajara y pide que te ayudemos a definir la altura de respaldo que tu carga necesita.
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