Cuando el mástil del apilador se atora

Pocas situaciones ponen más nervioso a un operador que un mástil que se detiene a media altura o que baja a tirones. Con una tarima arriba, la tentación es golpear el mástil, forzar el mando o meterse debajo para ver qué pasa. Ninguna de esas reacciones es segura. Entender por qué se atora el mástil de un apilador y cómo actuar en ese momento protege al personal, a la carga y al propio equipo.

Señales de que algo no está bien

Un mástil sano sube y baja de forma continua, sin saltos ni ruidos metálicos. Las primeras señales de problema suelen ser pequeñas: un ligero tirón al pasar de una etapa a otra, un chirrido al bajar o una pausa breve antes de que la carga empiece a descender. Muchos operadores se acostumbran a esos síntomas y los consideran normales hasta que un día el mástil se queda trabado.

Otra señal frecuente es que el mástil baje más lento de un lado o que la tarima llegue ligeramente inclinada al piso. Eso indica que algo está frenando el desplazamiento de los perfiles, y conviene revisarlo antes de que se convierta en un atasco completo.

Causas más comunes

La causa más habitual son los rodillos del mástil. Estos rodillos guían cada perfil dentro del otro, y cuando se desgastan, se aplanan o pierden su rodamiento, el perfil se desalinea y roza. La suciedad acumulada en los canales, como polvo, restos de emplaye o grasa endurecida, produce el mismo efecto y es muy común en bodegas con mucho cartón.

Las cadenas de elevación también pueden ser responsables. Una cadena estirada, seca o con eslabones rígidos no corre con suavidad sobre su polea y provoca tirones. Por último, un golpe contra el rack puede doblar ligeramente un perfil del mástil, y aunque el daño no sea visible, basta para que el perfil interior se atore en ese punto cada vez que pasa.

Qué hacer si la carga queda arriba

Lo primero es detener la operación y acordonar el área debajo de la carga. Nadie debe pasar ni meterse bajo la tarima por ningún motivo. Después, el operador puede intentar bajar con suavidad usando el mando normal, sin forzarlo ni dar golpes repetidos al botón.

Si el mástil no responde, la mayoría de los apiladores cuenta con una válvula de descenso de emergencia que permite bajar la carga de forma controlada. Su uso debe estar indicado en el manual y el personal debe saber dónde está antes de que ocurra un incidente. Si ni así baja, lo correcto es llamar al técnico y mantener el área aislada, nunca intentar empujar el mástil a mano ni con otro equipo.

Mantenimiento que evita atascos

La mayoría de los mástiles atorados se pueden prevenir con mantenimiento básico. Limpiar los canales del mástil, revisar el estado de los rodillos, lubricar las cadenas y verificar su tensión de forma periódica mantiene el desplazamiento suave. En operaciones intensas, esa revisión debería hacerse cada mes.

También es importante cuidar la forma de operar. Evitar golpes contra el rack, no levantar cargas descentradas y no rebasar la capacidad a la altura máxima reduce los esfuerzos que deforman los perfiles. Un operador capacitado que reporta cualquier ruido o tirón a tiempo ahorra reparaciones costosas.

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