Cuando el apilador no entra en la tarima

Es una escena que se repite en muchos almacenes que acaban de recibir su primer apilador: el operador se acerca a la tarima, alinea las horquillas, avanza y el equipo choca. Las horquillas entran a medias, las patas golpean el travesaño inferior o la tarima se arrastra en lugar de quedar sobre las cuchillas. El apilador no tiene ninguna falla. Lo que ocurre es que su geometría no coincide con la de las tarimas que maneja la operación, y es un detalle que conviene revisar antes de comprar, no después.

Por qué las patas del apilador chocan con la tarima

A diferencia de un montacargas de contrapeso, la mayoría de los apiladores eléctricos se apoyan en dos patas delanteras con rodillos que corren por debajo de las horquillas. Esas patas son las que dan estabilidad al equipo cuando la carga sube, y para cumplir su función tienen que meterse debajo de la tarima junto con las horquillas.

Si la tarima es abierta por abajo, con solo tres largueros o patines de madera, las patas pasan sin problema. Pero las tarimas con tablas inferiores, como la tarima americana de doble cara o la europea, tienen un piso de madera que bloquea el paso de los rodillos. El apilador entra unos centímetros y se detiene contra la primera tabla. Forzarlo termina rompiendo la tarima o dañando los rodillos de carga.

Patas abiertas y elevación inicial

Hay dos soluciones de diseño para este problema. La primera son los apiladores de patas abiertas, también llamados de horcajadas, cuyas patas quedan por fuera de la tarima en lugar de pasar por debajo. Las horquillas entran solas y las patas abrazan la carga por los costados. Son ideales para tarimas cerradas, pero exigen pasillos un poco más anchos y que haya espacio libre a los lados de cada posición.

La segunda es la elevación inicial, que levanta ligeramente las patas junto con la base del mástil para salvar las tablas inferiores en ciertos movimientos. Es útil en traslados horizontales, pero no resuelve la entrada en tarimas con piso completo. Por eso la pregunta correcta al cotizar no es solo cuánto peso y cuánta altura, sino qué tipo de tarima se va a mover.

Altura y separación de las horquillas

Aun con tarimas abiertas, hay medidas que pueden impedir la entrada. La altura de las horquillas bajadas debe ser menor que la abertura de la tarima, que en la mayoría de los modelos ronda los diez centímetros. Tarimas muy usadas, aplastadas o fabricadas con madera de menor grosor pueden quedar por debajo de esa medida, y entonces las cuchillas golpean el larguero central.

La separación entre horquillas también cuenta. En los apiladores de horquillas fijas, la distancia exterior está pensada para tarimas estándar, y cuando la operación recibe tarimas de proveedores con medidas distintas, las horquillas pueden quedar demasiado cerca de las orillas o chocar con un larguero. Los modelos con horquillas ajustables permiten adaptarse a varios formatos sin cambiar de equipo.

Longitud de horquillas y fondo de la tarima

Otro error común es elegir horquillas más cortas o más largas que la tarima. Si son cortas, la carga queda en voladizo, el centro de gravedad se desplaza hacia afuera y la capacidad real disminuye. Si son largas, las puntas sobresalen y pueden empujar la tarima de atrás en un rack o golpear la pared del fondo.

La medida ideal es una horquilla que cubra casi todo el fondo de la tarima sin rebasarlo. En almacenes que manejan tarimas de 1.00 y de 1.20 metros, conviene definir cuál es la predominante y elegir la longitud con base en esa, sabiendo que la otra se manejará con más cuidado.

Revisar las tarimas antes de elegir el equipo

La forma más sencilla de evitar el problema es medir. Tomar tres o cuatro tarimas representativas de la operación, anotar su tipo, la altura de la abertura, el ancho entre largueros y el fondo, y compartir esos datos con el proveedor. Con esa información se puede definir si el apilador debe ser de patas bajo horquilla, de patas abiertas o de contrapeso.

En Guadalajara, donde muchas empresas reciben tarimas de clientes y proveedores de distintos estados, con medidas y construcciones que no siempre coinciden, esta revisión evita compras equivocadas. En Qualift ofrecemos apiladores en Guadalajara en configuraciones de patas fijas, patas abiertas y horquillas ajustables, y acompañamos al cliente en la medición de sus tarimas antes de recomendar un modelo. Un apilador que entra limpio en cada tarima trabaja más rápido, desgasta menos sus rodillos y no deja madera rota en el pasillo.

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