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Crecimiento alarmante del comercio ilegal en el centro histórico de Puebla

El centro histórico de Puebla, reconocido como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, enfrenta una creciente problemática que compromete su imagen, economía y funcionalidad: el comercio informal. Durante los últimos meses, las calles, plazas y banquetas de esta emblemática zona se han visto rebasadas por la instalación masiva de puestos ilegales, provocando conflictos sociales, afectaciones económicas al comercio establecido y un notable deterioro del espacio público. Este fenómeno, lejos de detenerse, continúa escalando y exige respuestas urgentes por parte de las autoridades y de la sociedad poblana.

🚨 Auge del ambulantaje en las calles del centro

Durante 2024 y lo que va de 2025, el número de vendedores informales que operan en el centro histórico de Puebla ha crecido aceleradamente. A inicios del año pasado, se calculaban aproximadamente 500 ambulantes; sin embargo, actualmente se reportan más de 1,000 puestos ilegales instalados en las principales calles del primer cuadro de la ciudad, como la 5 de mayo, la 3 y 5 norte, la 8 poniente y las inmediaciones del mercado La Victoria. Este incremento no ha sido fortuito. Muchas de estas estructuras se mantienen en el sitio las 24 horas, disfrazadas como “casetas semifijas” o aprovechando permisos vencidos. Según reportes recientes, alrededor de 700 casetas permanecen activas, aunque algunas hayan sido retiradas temporalmente. La saturación del espacio urbano no solo complica la movilidad peatonal, sino que también modifica la imagen urbana y reduce la capacidad turística de la zona. Las principales razones por las que el ambulantaje crece son múltiples: desempleo, falta de regulación efectiva, y estructuras clientelares que utilizan a los ambulantes con fines políticos. En algunos casos, se ha detectado que comerciantes informales pertenecen a agrupaciones foráneas que operan bajo acuerdos poco transparentes.

📉 Golpe económico a los comercios establecidos

Uno de los sectores más afectados por el crecimiento del comercio ilegal es el comercio formal establecido. Desde panaderías, librerías y farmacias, hasta restaurantes y zapaterías, todos reportan un descenso sostenido en sus ventas. El Consejo de Comerciantes del Centro Histórico ha señalado caídas de entre el 20 y 30 % en ventas desde mediados de 2024, lo cual ha provocado el cierre de al menos 240 negocios formales tan solo el año pasado. Estos cierres no solo representan la desaparición de negocios con historia y arraigo en la ciudad, sino también la pérdida de más de 800 empleos directos. A esto se suman 150 locales más que bajaron cortina en los primeros meses de 2025, muchos de ellos por no poder competir con precios más bajos ofrecidos por vendedores informales que no pagan renta, impuestos ni servicios. Los propietarios denuncian que los ambulantes se colocan justo frente a sus accesos, obstruyendo el ingreso de clientes, y compitiendo de manera desleal al ofrecer productos similares sin las regulaciones que ellos deben cumplir. En zonas como la 5 oriente o la 2 norte, este fenómeno es ya cotidiano. Por su parte, la industria restaurantera también ha sufrido los estragos. Cámaras empresariales han reportado que al menos 20 restaurantes cerraron el último año debido al entorno adverso, la baja afluencia y la inseguridad percibida en zonas donde proliferan puestos sin control.

🧭 Causas estructurales y respuesta insuficiente

El comercio informal en el centro histórico de Puebla no es un fenómeno nuevo, pero sí uno que se ha desbordado. Sus raíces son profundas: desempleo estructural, baja escolaridad, migración interna, y la falta de políticas eficaces de inclusión laboral. A esto se suma la poca efectividad de las autoridades municipales para aplicar reglamentos, retirar casetas ilegales o establecer soluciones sostenidas. La corrupción y el clientelismo político también han jugado un papel importante, ya que algunos grupos de ambulantes operan protegidos por líderes que negocian espacios a cambio de apoyo electoral o cuotas. En meses recientes, el ayuntamiento ha realizado operativos para retirar estructuras y liberar algunas calles. No obstante, estas acciones han sido parciales, intermitentes y en muchos casos, simbólicas. A los pocos días, los vendedores regresan, ya que no existen sanciones reales ni opciones claras para su reubicación. Las propuestas para ordenar el comercio informal han incluido:

  • Reubicación a mercados o zonas específicas fuera del primer cuadro.

  • Regulación temporal con horarios controlados y padrones oficiales.

  Sin embargo, estas estrategias han fallado por falta de continuidad, resistencia de los líderes ambulantes o incapacidad de generar alternativas atractivas y sostenibles para los vendedores.

📍 Conclusión: un patrimonio bajo amenaza

El crecimiento del comercio ilegal en el centro histórico de Puebla es más que un problema de saturación comercial: es una amenaza directa al patrimonio urbano, a la actividad económica formal y a la cohesión social. De no atenderse con seriedad, visión a largo plazo y políticas integrales, la informalidad continuará desplazando al comercio legal, transformando negativamente el espacio público y debilitando uno de los principales activos de la ciudad: su identidad histórica y comercial. El reto no es erradicar el comercio informal, sino integrarlo de forma justa, regulada y armónica con la vida urbana. Porque el corazón de Puebla merece orden, justicia y dignidad para todos quienes lo habitan y lo trabajan. 🏛️📉🚧   Fuente: Periodicocentral

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