¿Cómo organizar el surtido de pedidos en bodega?
El surtido de pedidos es la actividad que más horas consume dentro de una bodega y también la que más se resiste a mejorar, porque suele depender de la memoria del personal más que de un método. Mientras el volumen es bajo, el conocimiento de los operadores compensa cualquier desorden. Cuando el número de pedidos crece, esa dependencia se convierte en el principal cuello de botella y los errores empiezan a costar tanto como el tiempo perdido.
La mayor parte del tiempo se va en caminar
En una operación de surtido convencional, el desplazamiento entre ubicaciones consume más tiempo que tomar el producto. Esto significa que la mejora más grande no está en que el personal se apure, sino en acortar recorridos. Reducir la distancia total que se camina por pedido tiene un efecto inmediato sobre la productividad y no requiere contratar a nadie ni comprar tecnología.
Ubicar por rotación cambia por completo los recorridos
Colocar los productos de mayor movimiento cerca de la zona de embarque y a altura accesible reduce drásticamente el trayecto promedio. Los artículos de baja rotación pueden ocupar posiciones altas o lejanas sin afectar la operación, porque se solicitan pocas veces. Este reacomodo es de las decisiones con mejor retorno en cualquier bodega y solo exige revisar el historial de salidas para identificar qué se mueve realmente.
Surtir varios pedidos en un mismo recorrido multiplica el rendimiento
Cuando cada pedido se surte por separado, el mismo pasillo se recorre una y otra vez a lo largo del día. Agrupar pedidos que comparten ubicaciones y recolectarlos en un solo trayecto reduce el número de vueltas de forma considerable. Requiere un poco más de disciplina al separar el producto al final, pero el ahorro en desplazamiento supera con claridad ese trabajo adicional.
El equipo debe corresponder al tipo de surtido
Surtir tarimas completas, cajas o piezas sueltas son operaciones distintas y exigen equipos distintos. Para tarima completa, un patín hidráulico resuelve bien el traslado. Para surtido por caja desde varias ubicaciones, conviene equipo que permita transportar varias tarimas o contenedores a la vez. Usar el equipo equivocado obliga a viajes adicionales que ningún método de ruteo logra compensar.
La altura de las ubicaciones condiciona la velocidad
El producto colocado por encima del alcance del operador obliga a usar equipo de elevación en cada toma, lo que interrumpe el ritmo del recorrido. Reservar los niveles bajos para lo que más se surte y los altos para reserva o baja rotación permite que la mayoría del surtido ocurra sin detenerse a subir. Es una regla simple que reduce tiempos muertos y también riesgos.
Los pasillos despejados son parte del método
Ningún ruteo funciona si el operador tiene que esquivar tarimas estacionadas, producto pendiente de acomodo o equipo abandonado. El desorden en pasillos obliga a rodeos que anulan cualquier optimización de recorrido y aumenta el riesgo de golpear mercancía. Mantener las zonas de tránsito libres es requisito previo a cualquier mejora de surtido, no un detalle de limpieza.
Un buen sistema se nota en la tasa de error, no solo en la velocidad
Surtir rápido pero mal genera devoluciones, reprocesos y clientes molestos, y eso cuesta más que el tiempo ahorrado. Ubicaciones bien identificadas, listas ordenadas según el recorrido físico y una verificación breve antes del embarque bajan los errores sin frenar la operación. Cuando velocidad y precisión mejoran juntas, el método está funcionando; cuando una sube a costa de la otra, algo se hizo mal.
Para bodegas que buscan mover más pedidos sin aumentar personal, contar con el equipo adecuado en cada etapa del recorrido es determinante. Los patines hidráulicos en Guanajuato de Qualift se ofrecen en venta y renta, con asesoría para definir qué equipo se ajusta al tipo de surtido y al volumen de cada operación.
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