Cómo calcular cuántos apiladores necesitas

Una de las preguntas más frecuentes al equipar una bodega o una línea de producción es cuántos apiladores hacen falta. Comprar de menos genera filas de tarimas esperando, operadores ociosos y turnos que se alargan. Comprar de más inmoviliza capital en equipos que pasan buena parte del día estacionados. La cantidad correcta no sale de una regla fija, sino de un cálculo sencillo que combina los movimientos que se hacen por turno, el tiempo que toma cada uno y las horas reales que el apilador puede trabajar.

Contar los movimientos por turno

El punto de partida es saber cuántas tarimas se mueven en un turno y qué tipo de movimiento implica cada una. No es lo mismo bajar una tarima del transporte y dejarla en piso que subirla a un rack de tercer nivel. Conviene separar los movimientos en recepción, acomodo en rack, surtido a línea y embarque, porque cada uno tiene un tiempo distinto y a veces se concentran en horarios diferentes.

Si la operación no tiene este dato registrado, se puede obtener observando uno o dos turnos completos y anotando cada movimiento. Es un ejercicio sencillo que suele revelar sorpresas, como tarimas que se mueven dos veces por falta de espacio o picos de trabajo que se concentran en una sola hora del día. También permite detectar qué movimientos podría hacer un patín hidráulico en lugar de un apilador, como los traslados a nivel de piso, lo que libera al apilador para las maniobras de elevación.

Medir el tiempo de cada ciclo

Un ciclo completo incluye recoger la tarima, trasladarla, elevarla, depositarla y regresar. Su duración depende de la distancia recorrida, de la altura de elevación, de la velocidad del equipo y de la habilidad del operador. Medir con cronómetro varios ciclos reales y sacar un promedio es mucho más confiable que usar datos de catálogo, que suponen condiciones ideales.

Con el número de movimientos y el tiempo promedio por ciclo se obtiene el tiempo total de trabajo que exige el turno. Si ese total equivale, por ejemplo, a doce horas de apilador en un turno de ocho, la operación necesita al menos dos equipos, y probablemente más si hay picos de demanda. Este cálculo también ayuda a decidir la altura y la capacidad de cada equipo, porque un ciclo hacia el tercer nivel del rack toma bastante más tiempo que uno a nivel de piso.

Horas efectivas, no horas de turno

Un apilador no trabaja las ocho horas completas del turno. Hay tiempos de traslado entre áreas, esperas por documentos, revisiones al inicio de la jornada, pausas del operador y, en los equipos eléctricos, la autonomía de la batería. Una estimación prudente considera entre el setenta y el ochenta por ciento del turno como tiempo realmente productivo.

La batería merece un cálculo aparte. Si la operación corre dos o tres turnos seguidos y el apilador no tiene tiempo suficiente para cargarse entre uno y otro, hará falta un equipo adicional o una estrategia de carga distinta. Ignorar este punto es una de las razones más comunes por las que una flota que parecía suficiente se queda corta a los pocos meses.

Los picos de trabajo definen la flota

El promedio diario engaña. En muchas plantas la mayor parte de los movimientos se concentra en la llegada de los transportes o en la preparación de embarques, y es en esas horas cuando se forman las filas. La flota debe dimensionarse para atender el pico con holgura razonable, no solo el promedio del día.

También hay que prever qué pasa cuando un equipo sale a mantenimiento. Con un solo apilador, cualquier servicio detiene la operación. Con dos o más, el trabajo se redistribuye mientras uno está en revisión. Para operaciones críticas, contar con un equipo de respaldo suele salir más barato que las horas perdidas cuando falta. Además, una flota con equipos del mismo modelo simplifica la capacitación, el inventario de refacciones y el mantenimiento.

Plantas de manufactura y proveedores del Bajío

En Guanajuato, con la actividad automotriz, de autopartes y de manufactura en Silao, León, Celaya e Irapuato, muchas plantas trabajan con surtido a línea en horarios muy ajustados, donde un apilador de menos se nota en toda la producción. Hacer el cálculo con datos reales permite dimensionar la flota con precisión y crecer por etapas conforme aumenta el volumen.

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